Csar Cataln Emdepes Crditos Meyling Tang en baja 540x350Una vida de cosechar importantes logros profesionales en la industria pesquera es la de este estudiante egresado hace 20 años del Instituto del Mar.

César Catalán egresó en 1994 de la carrera de alimentos en el Instituto del Mar Capitán Williams, en Chonchi, Chiloé (Región de Los Lagos), y el pasado viernes 28 de noviembre volvió a recorrer sus aulas, pero ahora como invitado a contar su experiencia como jefe de planta del buque factoría Unión Sur, de propiedad de la Empresa de Desarrollo Pesquero de Chile S.A. (Emdepes).

Han pasado 20 años desde

que ingresó a la compañía con base en Punta Arenas (Región de Magallanes) para realizar su práctica profesional y cree que el poder relatar su experiencia permite motivar a los estudiantes que hoy cursan carreras técnicas con especialidad marítima.

Este Instituto del Mar dependiente de la Fundación Almirante Carlos Condell, conocido como Idemar, nació en 1988. En solo cuatro años ha aumentado su matrícula desde 700 a 1.200 estudiantes y este esfuerzo ha sido triplemente premiado durante el último trimestre, siendo reconocido por su aporte a la formación de jóvenes en la Cena Oficial de AquaSur 2014, en la Cena Anual de SalmonChile y por el gremio Armasur.

¿Cómo se gestó tu visita este año al Instituto del Mar Capitán Williams?

La idea era realizar una charla con los alumnos/as de tercero medio de todas las especialidades. Yo estudié alimentos y la idea era motivarlos/as, pues uno está viendo hoy en día que falta una especie de compromiso con los chiquillos/as, lo que es un tema transversal, porque no solo afecta a esta localidad, si no que es algo que sucede en todo el país, por lo que el objetivo era poder transmitirles mi experiencia y básicamente contar el camino recorrido en los últimos veinte años cuando terminé mis estudios en Idemar.

Venir a explicarles lo que significa haber terminado la carrera y estar trabajando en una misma empresa pesquera por tanto tiempo.

Considero que fue una oportunidad bastante provechosa, porque los estudiantes hacían muchas preguntas. La idea no era solo contarles una historia bonita, porque no siempre es así, por supuesto que en estos largos 20 años uno se ha visto enfrentado a situaciones complicadas, pero justamente es contarles básicamente las cosas que suceden en la vida.

Además, aprovechando mi visita a Chonchi, se hizo extensiva mi participación en el Consejo Asesor Empresarial, que apoya en las propuestas para desarrollar las políticas de educación del colegio, ya que el sector pesquero es una industria versátil, con una gran movilidad y ante esto el colegio tiene que adaptarse a lo que está pidiendo el mercado.

En Emdepes casi un 25% de la dotación o 30% de la dotación la componen ex alumnos/as del colegio Idemar.

¿Cómo es tu experiencia ahora que recibes alumnos/as en prácticas?

Por supuesto que uno siente una predilección por los/as alumnos/as del Instituto del Mar, uno trata de replicar la experiencia personal. Por ejemplo, en Emdepes casi un 25% de la dotación o 30% de la dotación la componen ex alumnos/as del colegio Idemar. Tenemos una experiencia exitosa con los/as alumnos/as que van llegando, y también era otro objetivo de mi visita: lograr incentivar a que más alumnos/as, tengan esa posibilidad que yo tuve, y ojalá quedarse en el sector en donde me desempeño. En el buque hay diferentes departamentos y los alumnos pueden aprender de diferentes áreas, por lo que poder contarles lo que sucede en el día a día es útil para que entiendan lo que están estudiando en forma práctica.

¿Cómo describes tu trabajo en Emdepes a cargo de la planta de proceso del único barco que elabora surimi en Chile?

Afortunadamente trabajo en un proceso que no es muy conocido en Chile. El Unión Sur es el único buque que hace surimi (pasta de pescado) en el país a bordo de una nave, y la cantidad de maquinaria moderna que interviene el proceso es bastante. Actualmente ocupo el cargo de jefe de planta, lo que ha implicado un proceso intenso de formación y traspaso de mando.

Al poco tiempo de haber egresado de este colegio, tuve la posibilidad de tener una capacitación en Japón porque Emdepes tiene casa matriz allá. Desde esa época para todas las áreas del buque era una estrategia permanente el enviar a Japón a perfeccionar a los tripulantes que trabajaban en la empresa, en un periodo que podría variar de entre tres meses, seis meses o incluso un año.

Yo hice curso de capacitación en Japón relacionado con las normas internacionales de calidad, ya que en esa oportunidad trabajaba como control de calidad en la empresa y poder saber las distintas estrategias que utilizaban las compañías para mejorar los procesos y los productos, y por lo tanto me abrió un abanico de posibilidades que ha permitido lograr el trabajo que hoy realizado.

En la charla comentabas que te ha tocado viajar bastante. ¿Cómo han sido esas experiencias?

Por supuesto que para una persona con limitadas posibilidades, proveniente de una familia de escasos recursos, tener la opción de recorrer el mundo es algo impensado. Es cierto que eso no es un regalo tampoco, no es gratuito, es un premio quizás al esfuerzo y en eso tengo que dar las gracias al hogar que me crió y a la empresa que confió en mis capacidades.

Soy un agradecido y siento que en alguna manera he tenido una carrera siempre ascendente en el tiempo. Ya llevo 20 años y todavía no logro ni termino de asombrarme, porque siguen apareciendo cosas que yo ni siquiera me las imaginaba, entonces es como una caja de pandora. Me dejo querer y le pongo el empeño por seguir tratando de ser una mejor persona, un mejor profesional y tratando de dar lo mejor de mí.

He visitado, por cursos y conferencias, países como Perú y España para conocer a los clientes que compran nuestros productos de surimi. Uno podría pensar que esos contactos son a nivel gerencial, pero nuestra empresa trabaja de manera distinta, conectando a quienes elaboramos el producto.

¿Cómo se conectan con los nuevos trabajadores?

Desde que ingresé a la empresa, siempre ha existido un programa de aprendizaje que considero ha sido bastante exitoso porque permite un vínculo directo entre la persona que ingresa por primera vez al trabajo y, a la vez, también con el que es su padrino, porque él tiene que guiarlo no tan solo en las tareas propias del oficio, sino que también enseñarle.

Por ejemplo, hay cosas muy básicas como explicar cómo calcular un sueldo. Entonces cuando los jóvenes se ven enfrentados, por ejemplo, a sus vacaciones, su descanso, no entienden muy bien cómo se calculan, pues nosotros nos guiamos por unas disposiciones especiales dentro de la Ley de Trabajo, los trabajadores están exentos de la limitación de jornada, esto significa que si bien no trabajamos lo mismo, se compensa.

¿Cómo ves la evolución de la industria pesquera justamente al analizar los 20 años que has estado trabajando?

Ha habido una tecnificación dentro de la industria. Cuando egresé, era un trabajo todavía un poco rudimentario, pero con el tiempo las empresas se vieron obligadas a cumplir con los requerimientos del mercado, especializarse más, tanto a nivel de los trabajadores como también la maquinaria. No se olvide que para poder exportar a Europa, por ejemplo, exigen que las empresas tengan implementados los programas de aseguramiento de calidad y esto significó que se hiciera una gran inversión en capacitar a los trabajadores para que el producto pudiera ingresar a los mercados de destino.

Lo anterior se traduce en que a las personas hay que enseñarles buenas prácticas de manejo, manufactura, lograr que la empresa implemente controles de calidad, en el caso de las que no lo tenían. Afortunadamente esas prácticas siempre han existido a bordo de los buques en Emdepes, pero el desarrollo de la industria pesquera ha sido una evolución bien rápida.

 Fuente: http://www.aqua.cl/2014/12/11/cesar-catalan-ex-alumno-del-instituto-del-mar-lo-logrado-hasta-ahora-es-un-premio-al-esfuerzo/

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